Ya estamos a mediados de enero, y mientras los criadores siguen imponiendo jerarquías dentro de las pajareras de la colonia, yo estoy preparando los insectos (en este caso, gusanos de la harina) para el protocolo de comida cocinada y congelada.
El innovador protocolo de alimentación que “utilizo” en la cría desde hace varios años consiste en preparar a los insectos (en algunos casos también alimentados) para el proceso de ebullición y refrigeración. Esto nos permite reducir significativamente las cargas bacterianas presentes, sobre todo en los insectos terrestres (por ejemplo, lombrices, grillos, caracoles, etc.).
El tiempo de cocción varía según el insecto y su cutícula. En este caso, alimento a las polillas de la harina con zanahorias, hojas de espinaca, hojas secas de ortiga y croquetas de perro, lo que me permite “purgar” al insecto y aumentar su valor vitamínico y proteínico. Las polillas alimentadas exclusivamente con salvado presentan desequilibrios nutricionales, ya que tienen un contenido de grasa demasiado elevado y son deficientes en proteínas y calcio.
También hay que prestar atención a las fases en que se forman la larva, el adulto (una especie de escarabajo negro), los huevos, la polilla, la larva, etc.,’ el desarrollo de las distintas generaciones depende sobre todo de la temperatura, idealmente en torno a los 25 grados. El momento de hervir es antes de que cambie la cutícula, momento en el que las polillas dejan de comer y éste es precisamente el momento adecuado, que en la fase de hervido nos permite conseguir que el insecto esté bonito y “lleno” y no vacío si se hace durante más tiempo.
Aquí encontrarás los 13 pasos correctos que doy para este insecto.
- Lo primero que hay que hacer es tamizarlas, para eliminar cualquier residuo (salvado, excrementos, etc.).
- Luego las pongo en un colador de malla fina y las enjuago continuamente.
- Una vez hecho esto, las larvas están listas para la ebullición.
- Pongo agua a hervir en una olla en una dosis abundante en comparación con las larvas a hervir. Cuando el agua hierve, sumerjo las larvas en la olla durante un par de minutos.
- Al final de la ebullición suave, escurro las larvas vertiendo el contenido de la olla en un escurridor y luego inmediatamente en un recipiente que contenga agua fría.
- Esta operación consiste en someter a las larvas a un choque térmico para neutralizar las bacterias que puedan quedar en ellas.
- Dejo las larvas en agua fría durante unos minutos y luego las escurro con el escurridor utilizado antes, y las cubro con un paño.
- Lo dejo reposar unas 24 horas, cuando las larvas se hayan secado, estarán listas para la refrigeración.
- Es aconsejable utilizar recipientes pequeños en función de las necesidades diarias del agricultor, para poder descongelar fácilmente la cantidad de producto necesaria.
- A continuación, meto la bolsa de plástico en el congelador.
- Para descongelar las larvas, recomiendo sacarlas del congelador y sumergirlas en un escurridor con agua templada, para recrear el efecto de choque térmico y reducir aún más la carga bacteriana aún presente. Es aconsejable realizar la operación de hervido, no en el interior, sino al aire libre, tal vez en una pequeña cocina, tanto por higiene como por el olor desagradable que puede desprender dicho tratamiento.