Un poco de claridad sobre el melanismo (en la foto alirrojo (turdus iliacus) fenotipo oscuro presente en la cría.
LA COLORACIÓN DEL PLUMAJE Y LAS CAUSAS DE LA ANOMALÍA
El aspecto policromático de las aves se debe a la presencia de sustancias particulares que se depositan en la estructura de la pluma durante su crecimiento.
Los principales pigmentos (productos colorantes orgánicos de origen puramente metabólico) de la estructura del plumaje son: las melaninas (sustancias responsables de la coloración negra, gris, marrón, leonada y amarillo oscuro) y los carotenoides (que dan la coloración amarilla, naranja, roja y, muy raramente, azul-violeta).
Los tonos azules y celestes se producen normalmente por medios “ópticos”, y no bioquímicos; en la práctica, la presencia de estos colores depende de la forma particular en que la luz se refleja en la superficie de las plumas y los penachos. Esto también da lugar a las numerosas irisaciones y reflejos “metálicos” y “bronceados”.
Por último, la variedad de tonos depende de cómo se distribuyan las distintas sustancias colorantes y zonas reflectantes en las dosis y lugares adecuados.
En algunos casos, esta disposición natural de los pigmentos no se produce según los patrones tradicionales, y entonces, los individuos ocasionales muestran libreas anormales, pero a menudo estéticamente agradables, al menos a los ojos humanos.
Estos ejemplares muestran su característico aspecto aberrante desde el nacimiento; esto se debe a que la causa real de la coloración anormal está directamente relacionada con el desarrollo erróneo del polluelo en crecimiento, todavía dentro del huevo.
En la práctica, el organismo produce las sustancias colorantes en cantidades demasiado escasas o excesivas en comparación con las presentes en el metabolismo de los individuos “normales”; el exceso o la falta de síntesis de estas sustancias es la diferencia esencial que permite distinguir los distintos tipos principales de aberración cromática.
El origen de la hipo o hiperproducción de pigmentos (que genera la anomalía) es inherente, a su vez, a un código genético mutante, cuyas variaciones aleatorias a nivel cromosómico o de aminoácidos se reflejan en un desarrollo extraño y, generalmente, en un metabolismo anormal (esta anomalía en el funcionamiento bioquímico del organismo puede ser tan grave que llegue a ser letal; por eso muchos “mutantes” son abortados antes de nacer).
ABERRACIONES CROMÁTICAS: LOS TIPOS “BÁSICOS
Las anomalías de coloración se dividen en dos grandes categorías: si el organismo de un ejemplar produce menos sustancias colorantes de lo habitual, tenemos (según sea pequeña la cantidad real de pigmento producido) Isabellismo, Leucismo o Albinismo; si, por el contrario, se acumulan demasiadas sustancias en las plumas, tenemos (según el tipo de pigmento excedente) Melanismo o Eritrismo.
A veces, la anomalía es uniforme en todo el cuerpo, otras veces se produce en manchas dispersas. Además, las partes no cubiertas por plumas (pico, patas, ojos y cualquier mancha de piel desnuda) presentan las mismas aberraciones que las del plumaje, ya que contienen las mismas sustancias colorantes presentes en las plumas.
Melanismo y eritrismo
A diferencia de los casos vistos anteriormente, las aves afectadas por estas anomalías genéticas poseen una cantidad exageradamente abundante de pigmento oscuro, que se deposita en la estructura de los tejidos más superficiales.
Los ejemplares melanísticos parecen uniformemente oscuros (el melanismo parcial es más raro que el melanismo completo) incluso cuando, en los individuos típicos, normalmente predominan los tonos claros, blancos, grisáceos o amarillentos.
El eritrismo consiste simplemente en el predominio, frente a otras sustancias colorantes, de carotenoides más oscuros que, junto con las melaninas, generan un plumaje (normalmente) uniforme y exageradamente rojizo, marrón o incluso violáceo. De las diversas formas de aberración cromática, el eritrismo es sin duda una de las más raras y peculiares.