Diario nº 3 – Enero – Encender el fotoperiodo

Es enero, los días son fríos, el cielo está despejado, las parejas ya formadas en octubre han tenido tiempo de crear jerarquías en las pajareras de la colonia y tomar posesión de territorios en las parejas fijas.

Para las pajareras de alas rojas y urogallos, éste es el momento adecuado para iniciar el fotoperiodo artificial, anticipando así la reproducción y evitando el peligro de los mosquitos a medida que se acercan los meses cálidos. En los primeros días de este mes, tenemos una duración de la luz diurna de algo menos de 9 horas.

Una vez encendido el fotoperiodo, fijado con las mismas horas de luz natural, damos un incremento diario de 5 minutos dividido en 4 minutos al amanecer y 1 al atardecer, procurando dejar el atardecer natural y anticipar el artificial unos minutos, procedimiento que permite a los criadores garantizar la percepción del final del día. La duración del incremento será de unos 80 días, evaluándose durante el paso de los días las paradas en función de las condiciones meteorológicas.

La luz es el elemento principal, necesario para inducir el celo, el apareamiento y, por tanto, la eclosión; otros factores importantes son el aumento de la temperatura, la presencia del macho cantor, la posibilidad de construir el nido, la alimentación, la humedad y la presión atmosférica.

Durante este periodo, continúa la alimentación con fruta y la atención a los cambios diarios de agua, así como la observación de los reproductores para conocer sus posibilidades reproductivas. Mi opinión es que se puede mejorar la cría adoptando todas las técnicas necesarias, pero de forma racional, sin “forzar” excesivamente a nuestros amigos alados ni lo que ocurre en la naturaleza.

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